jueves, 3 de junio de 2010

Curiosa vara de medir sobre la entrada de inmigrantes por el Estrecho de Gibraltar

Leyendo algunas cosas ya publicadas sobre inmigración me encontré con este viejo post que pretendia ser medianamente razonado y que ilustra muy bien los argumentos de las personas en contra de una adecuada integración social de inmigrantes.
Más que nada me es útil para encuadrar los fenomenos que tenemos hoy en dia con el paro disparado y recorte de pensiones y sueldos de funcionarios encima de la mesa. Es de esperar para todos los que tenemos algún tipo de experiencia en la materia que a su debido tiempo agrupaciones de electores de corte racista, mixófobo y xenófobo se presenten y consigan resultados en las elecciones locales próximas como ya ha pasado en las anteriores en el caso de Vic.
Los argumentos cambiaran pero algo me parece que sera lo mismo: La inmigración no es tanto un fenómeno demográfico sino algo voluntarista. Tenemos inmigrantes en nuestras calles, también las las colas del paro claro esta, porque "algunos" lo han querido de esa forma por intereses espurios.
Por cierto la pagina de la que saque el articulo rezumaba más mixófobia que otra cosa y es por eso que me lo baje porque hasta el momento el tema del rechazo a la mezcla de sangres no era algo que hubiera experimentado mucho y me llamo la atención.

Cuando lo que realmente quieren algunos es que nos lleguen inmigrantes por la mano de obra barata que suponen, cualquier argumento para su admisión o permanencia en el país es válido. Veamos el caso de la expulsión de los que entran en España como Pedro por su casa o vienen como turistas y luego se quedan. Lo lógico y justo es expulsarlos. España no es un vertedero ni un asilo de pobres donde entra todo el que quiere. Pobres, ya tenemos los nuestros y no los podemos atender debidamente; recordemos la exigüidad de ciertas pensiones que reciben viejas viudas de trabajadores. Pero los defensores de este tipo de inmigración han encontrado un argumento contrario muy ingenioso: No se les puede expulsar porque no sabemos y ellos no dicen de qué país son. Por ejemplo, Nigeria no reconoce como nigerianos a los que nos llegan de ese país. Para estos defensores tal argumento es decisivo. Por lo tanto se quedarán en España según ellos, así vengan por millares. Cuanto más sean, mejor, más barato trabajarán. De esta manera, cualquier extranjero puede alegar que no es de tal o cual país, y aquí se queda. Si hubiera un verdadero deseo de expulsarlos, la solución sería sencilla. Si ha venido de polizón, se le devuelve al barco cuando regrese –como se ha hecho a veces– o a uno de la misma naviera y se multa al capitán. Si ha venido por el estrecho, se le devuelve al otro lado, le guste o no a Marruecos; si no, que cuiden mejor sus fronteras y costas. Marruecos no puede lavarse las manos, la responsabilidad es de ellos. Si el intruso llegó por avión y no quiere declarar de qué país vino y quema su pasaporte, algo que indicaría un desacato inaceptable, se le debe hacer lo que en Francia, se le detiene hasta que confiese su nacionalidad y luego se le deporta. En España esto no se hace o se hace en cantidades mínimas porque se considera el de estos inmigrantes como un caso de derechos humanos que hay que proteger, cediendo así a la avaricia de los patronos o empresarios, sin tener en cuenta la sociedad laboral española –el 80% de la población– , cuyos derechos humanos, difusos pero reales, parece que a veces constan y a veces no constan en la Constitución. El defensor del pueblo (¿de qué pueblo?) que nos aclare esto.

2 comentarios:

Psikoloca dijo...

Hola Juan Carlos, .... veo que te has pasado por mi casita y yo ahora por la tuya.. jejeje está bien el post, pero lo que escribió quien fuere desde luego tiene un corte poco por no decir nada, intercultural...

Un abrazo

maeglin dijo...

Eso seguro, el post iba de como esta pasando lo que no hace tanto tiempo nos decian que iba a pasar algunos de nuestros profesores de Psicología Social y hasta que punto es importante el trabajo que se hace en Integración y prevención de conductas mixofobas y racistas.