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sábado, 25 de enero de 2014

España necesitará otro boom de inmigrantes después de la crisis


La crisis ha dibujado un nuevo retrato robot de los inmigrantes, que se han "españolizado". El envejecimiento de la población nativa y también de la extranjera hará necesario otro boom demográfico dentro de unos años. 

Gráfico: C. Galera.


Mayores, con más formación, sobre todo mujeres y enfocados al sector servicios. Así es el perfil de los inmigrantes que viven en España tras cinco años de crisis. Bastante diferente de la arquetípica imagen de peones extranjeros que copaban las obras de medio país. ¿Qué ha sucedido desde 2007? 

Está a la vista de cualquiera: dos recesiones, más que socavón en el mercado laboral, desempleo en máximos, desplome del consumo y de la confianza… Pero, más allá de los grandes titulares, también hay lugar para otros movimientos importantes… 

La crisis ha acabado con 900.000 puestos de trabajo de inmigrantes, la mitad de ellos en los últimos dos años. Y lo ha hecho de una manera muy desigual. Es muy destacable este dato: entre la mitad de 2011 y la de 2012 mientras los ocupados extranjeros entre 16 y 34 años se han reducido un 38% (unos 650.000 efectivos), los mayores de 35 años se han incrementado un 8% (lo que representa 125.000 personas más). 

¿Cómo se explica este cambio? “El envejecimiento de los individuos presentes en el mercado de trabajo inmigrante emerge como una característica esencia del cambio estructural que se está operando con la crisis, reflejo parcial de la salida de inmigrantes más jóvenes hacia el exterior y, por otra parte, del aumento de su edad, junto al de nuevas entradas exteriores en la población inmigrante de 36 a 64 años”, afirma el Anuario de la inmigración en España, titulado ‘Inmigración y crisis: entre la continuidad y el cambio’, que publica la Fundación Cidob y la Ortega-Marañón, entre otras.

Asimismo, se ha producido un trasvase entre sectores. La caída de la ocupación en la construcción explica casi el 100% de las pérdidas de empleo de los inmigrantes durante la crisis, a cambio, se ha incrementado en los servicios (un 4% más). “También este colectivo se ha feminizado y se ha incrementado el autoempleo”, dice Josep Oliver, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad Autónoma de Barcelona y uno de los coordinadores del informe. 

Población envejecidas = dudas en el sistema de pensiones 

Lo cierto es que tras estos cambios, se esconde una nueva pirámide poblacional. Ésta y, sobre todo, la futura, debilitan aún más la sostenibilidad del sistema de pensiones (se reduce el número de afiliados a la Seguridad Social por jubilado), que justamente ahora se encuentra en plena revisión. 

De acuerdo con el informe, “el colapso del empleo de los más jóvenes y su paulatino abandono del país, sugiere importantes vulnerabilidades que sólo se harán visibles una vez retorne el crecimiento del empleo”. 

Así, aunque ahora pueda parecer un espejismo (con una tasa de paro que supera el 27%), la economía española dentro de unos años puede requerir otra vez la entrada de extranjeros para compensar la falta de jóvenes. 

Para Oliver, “cuando se haya recuperado el mercado laboral se verá otra que hacen falta determinados perfiles, ya que muchos de los inmigrantes jóvenes se han ido. También por la propia estructura demográfica de España, con una población cada vez más envejecida”. Sara de la Rica, catedrática de la Universidad del País Vasco e investigadora de Fedea, señala que “necesitamos que entren inmigrantes (y que la mujer no abandone el mercado de trabajo al tener hijos) mientras que el número medio de hijos por mujer sea tan bajo como el actual. Ahora está en alrededor de 1,3 hijos por mujer y para que la población no decrezca necesitamos 2 hijos por mujer [en la Unión Europea ronda el 1,6]. Por tanto, necesitamos flujos de entrada de población desde ya y hasta que las que vivan en España tengan menos hijos que los necesarios”. 

¿Para cuándo? 

Según los expertos, el mercado laboral no puede empezar a crecer, al menos, hasta 2015. Y, para volver a los niveles previos a la crisis, creen que tiene que pasar al menos una década. Por lo que este nuevo boom no será necesario hasta varios años después. 

Además, De la Rica advierte de que esta solución lo que hace realmente es retrasar el problema. “Ahora, si durante un tiempo suficientemente sostenido los inmigrantes nos solucionan el problema de la baja natalidad de nuestro país y provocan el crecimiento de la población que se requiere sí que podrían ayudar a paliar el problema de envejecimiento de la población”. También de que el perfil requerido en el futuro será totalmente distinto del de los años anteriores de bonanza. 

“Si tendemos hacia un modelo económico de más alto valor añadido necesitaríamos inmigrantes más cualificados y deberíamos premiar su entrada frente al resto. Esto es lo que están haciendo ahora mismo los países más desarrollados. Pero si seguimos centrados en trabajos del sector servicios muy poco cualificados, entonces cuando salgamos de la crisis estos empleos volverán a ser necesarios y se necesitará mano de obra inmigrante para cubrir los puestos ‘peores’, lo que los nativos no quieren”, añade la economista. 

En todo caso, ahora el panorama es bien distinto. Y, mientras los niveles de desempleo continúen tan elevados y las perspectivas sigan tan negativas, es muy difícil mirar más allá y, si quiera, pensar en revertir los flujos migratorios (ahora abandonan España más personas de las que entran).

Articulo escrito por: María G. Mayo y publicado en: Expansión


martes, 9 de abril de 2013

Una forma muy adecuada de decirlo. Al final todos somos migrantes

Hay algo que hemos de tener en cuenta cuando tratamos temas de este tipo, al final a todos nos interesa tratar bien a los demas porque nos podemos ver en la circunstacia de vivir en nosotros o en nuestros familiares concretos esa misma situación que juzgamos de forma diferente según nos suceda.

viernes, 20 de julio de 2012

¿Vamos bien para Senegal?


En algunos aspectos lo que nos esta sucediendo es una especie de reversión de la realidad. Ni nuestra situación es tan mala ni la situación de los países del África subsahariana ha mejorado tanto para que se inviertan de forma tan drástica los flujos migratorios. No es bueno hacer tremendismo y es mejor ser realista. Los flujos migratorios del Sur hacia el Norte con nuestro país como lugar de paso van a continuar existiendo.

sábado, 21 de abril de 2012

El Gobierno restringe el acceso a la sanidad a los inmigrantes irregulares



En plena crisis económica, las principales víctimas de las medidas que pretenden combatir el abuso que algunos ciudadanos extranjeros hacen de la sanidad pública española pueden ser los inmigrantes más desprotegidos. La ministra de Sanidad, Ana Mato, ha anunciado que no bastará con estar empadronado para obtener la tarjeta sanitaria, sino que se exigirá la residencia fiscal. Ello implica que las personas que se encuentren en situación irregular solo podrán acceder a las urgencias, la maternidad y los cuidados de los niños, que es la asistencia básica asegurada a cualquier persona. El Gobierno reformará la Ley de Extranjería para poner en marcha nuevas restricciones. “El padrón no les bastará”, ha manifestado Mato, quien explicó que para otorgar la tarjeta sanitaria se verificará que quienes la solicitan “de verdad” viven y “trabajan como nosotros y pagan sus impuestos”. Es decir, que tienen residencia legal en España. Mato justificó este cambio aduciendo los abusos de quienes traen a sus familiares exclusivamente para recibir tratamientos médicos. El resultado de estos cambios será que quienes estén en situación irregular solo podrán acceder a las urgencias, la maternidad y los cuidados de los niños, que es la asistencia básica asegurada a cualquier persona. La población de extranjeros residentes en España es de 5.711.040 personas, según datos del Instituto Nacional de Estadística, y el número de extranjeros en situación legal asciende a 5.251.094, según los datos del ministerio de Empleo, con lo cual la cifra de ciudadanos 'sin papeles' que podrían verse afectados por estos cambios rondaría el medio millón de personas, a falta de depurar posibles duplicidades en el padrón que admiten los expertos. Fuentes del Ejecutivo precisaron que solo se reconocerá el derecho a acceder a tarjeta sanitaria a aquellos extranjeros con “residencia legal” en España, lo que implica tener permiso de residencia en vigor, y a sus familiares directos también regularizados. Está por definir cómo abordar la situación de los miles de residentes irregulares que ya cuentan con tarjeta sanitaria en España. más información Sanidad sube el copago para bajar el consumo de fármacos Sanidad calcula que el nuevo copago aportará solo 165 millones El sector sanitario ve problemas para implantar el pago según la renta El anuncio de Sanidad supone un giro radical a la política aplicada desde que en el año 2000, en plena avalancha migratoria y bajo un Gobierno también del PP —entonces presidido por José María Aznar— la Ley de Extranjería abrió las puertas a los inmigrantes en situación irregular a la tarjeta sanitaria con el único requisito de que estuvieran empadronados. La ley, reformada por última vez en el año 2000, establece en estos momentos que los extranjeros que se encuentren en España inscritos en el padrón del municipio en el que residan “tienen derecho a la asistencia sanitaria en las mismas condiciones de los españoles”. Los que no tienen ni el padrón tienen derecho a las urgencias, la maternidad y la atención infantil. Hasta 2000 únicamente se reconocía el derecho a la atención sanitaria gratuita y sin trabas administrativas a los extranjeros en la atención de urgencias, ya fuera por accidente o por padecer una enfermedad grave hasta que el paciente recibiera el alta. Junto a este aspecto, considerado como un auxilio humanitario, también se atendía la asistencia al embarazo, parto y postparto, y los cuidados a los menores. Al revisar el acceso a la sanidad de los sin papeles, Mato aspira ahorrar unos 500 millones de euros. La ministra anunció que su departamento también tomará otras iniciativas para combatir el llamado turismo sanitario. A este respecto anunció la intención de revisar distintos convenios internacionales que, según afirmó, no se han mostrado eficaces. También, explicó, se exigirá reciprocidad a los países, de manera que en España solo se ofrecerán las prestaciones sanitarias que los españoles puedan recibir dentro de sus fronteras. Con eso y un mayor control de la atención que reciben los residentes extranjeros, se espera ahorrar otros 971 millones, ha dicho la ministra. Mato detalló un amplio abanico de medidas con las que su departamento pretende recortar 7.000 millones de euros en gasto sanitario. Entre ellas figuran, además de las destinadas a luchar contra el turismo sanitario, la creación de una central de compras farmacéuticas, el traspaso de enfermos crónicos desde hospitales a residencias o ajustes en las prestaciones complementarias.

Noticia publicada en la edición digital del diario El País.

viernes, 6 de mayo de 2011

Los jesuitas piden a los políticos que no instrumentalicen la inmigración el la campaña electoral




Fuente: Veus. Servicio Jesuita a Migrantes (SJM). Ante el arranque de la campaña electoral, los jesuitas piden que no se instrumentalice la inmigración en el debate entre partidos, que no se convierta a los inmigrantes en el chivo expiatorio de la crisis económica y de los problemas de convivencia. Ese debate multiplica fronteras invisibles, selectivas e injustas dentro de la sociedad. Excluir a las personas inmigrantes es fracturar la misma sociedad española.
En la campaña electoral es tentador instrumentalizar la inmigración para caldear el debate y arañar votos descontentos. Así sucedió en las autonómicas catalanas. Es cierto que con la publicación del RLOEX (Reglamento de la Ley Orgánica sobre derechos y libertades de los extranjeros en España y su integración social) se cierra un periodo de reforma legislativa. Pero siempre pueden resurgir debates en torno al empadronamiento de extranjeros sin autorización de residencia, la extensión de la cobertura sanitaria básica, la capacidad de ayuntamientos y CC.AA. para impedir la renovación de permisos a través de los informes de convivencia…
El SJM-España publica el documento Superar fronteras. Propone un cambio de la perspectiva con la que se mira la inmigración en la sociedad española: no es un fenómeno coyuntural, forma parte de la estructura de la misma sociedad española. E invita a ampliar el “nosotros”: excluyendo a un grupo social, los inmigrantes, se fractura toda la sociedad española.
El Servicio Jesuita a Migrantes-España es una red de entidades jesuitas dedicadas al estudio de las migraciones, a la acogida y formación de inmigrantes, a la promoción de una sociedad inclusiva, integrada e intercultural. Entre estas entidades se encuentran el Instituto Universitario de Estudios sobre Migraciones (Universidad Pontificia Comillas, Madrid), la fundación Migra Studium (Barcelona), la fundación CeiMigra (Valencia), la fundación San Juan del Castillo (Madrid), la fundación social Ignacio Ellacuría (Bilbao) y la asociación Voluntariado Claver (Sevilla). Se coordina con el SJM-Latinoamérica y Caribe y une esfuerzos con el Servicio Jesuita a Refugiados en Europa, para hacerse presente también en África del Norte, donde trabajan con población migrante.

martes, 26 de abril de 2011

París y Roma lanzan una andanada contra Schengen



En un ejercicio de alto cinismo, apareciendo por un lado como rehenes de sus respectivas extremas derechas pero erigiéndose al mismo tiempo en los grandes paladines de las revueltas democráticas en los países árabes, el presidente francés Nicolas Sarkozy y el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, acordaron hoy en Roma impulsar una "reforma urgente" del Tratado de Schengen con la idea, no verbalizada pero aun así evidente, de limitar la libre circulación de inmigrantes entre los Estados europeos.
"Queremos que Schengen siga vivo", explicó Nicolas Sarkozy tratando de esconder con buenas palabras la andanada contra el tratado que en 1985 permitió a Europa abolir sus fronteras. "Pero para que siga vivo Schengen debe ser reformado", añadió. "Queremos reforzar el texto, queremos reforzar los controles de Frontex, queremos más medios para que las fronteras de Schengen queden garantizadas. Justo porque creemos en Schengen queremos que Schengen sea reforzado".
Más breve y menos demagógico, Silvio Berlusconi enfatizó así su acuerdo con la línea francesa: "No queremos negar el tratado de Schengen, pero estamos de acuerdo en que cuando se presenten circunstancias excepcionales debe ser modificado".
Ambos mandatarios decidieron solicitar a Bruselas la modificación del Tratado a través de una carta conjunta que no trascendió, pero que Berlusconi resumió de forma confusa: "Hemos decidido nombrar dos personalidades para estudiar los temas de inmigración y desarrollar los tratados. Francia y nosotros trabajaremos juntos con el Gobierno de Túnez para frenar las salidas de inmigrantes. En la carta enviada a la Comisión pedimos más solidaridad de Europa con los socios con la orilla sur y con los países del norte de África. Los 27 no pueden dejarnos solos".
Las dudas sobre el alcance real de esa reforma no fueron aclaradas, pero Sarkozy mencionó la necesidad de revisar "las cláusulas de salvaguardia" que permiten cerrar las fronteras, como habían avanzado el día anterior fuentes de su Gabinete.
La 29ª cumbre bilateral entre París y Roma, que contó con la presencia de los ministros de Exteriores, Interior y Finanzas, estaba llamada a rebajar la tensión y aliviar los recelos surgidos en las últimas semanas a causa de diversos asuntos.
La intervención de la OTAN en Libia, acelerada por París y Londres contra los deseos del propio Berlusconi y de su socio de la Liga del Norte, y las escaladas de empresas francesas sobre compañías italianas (primero LVHM sobre Bulgari y ayer mismo la opa de Lactalis sobre Parmalat), abrieron las primeras grietas.
Pero el tema más espinoso era sin duda la caótica gestión de los 25.000 inmigrantes tunecinos llegados desde enero a las costas de Italia. El posterior juego del escaqueo entre ambos países con los sin papeles desembocó en la entrega de visados temporales por parte de Roma a varios miles de tunecinos con la esperanza de que cruzaran la frontera francesa. El 17 de abril, el bloqueo francés de los trenes en Ventimiglia suscitó la cólera italiana.

La sensatez de Giorgio Napolitano

En realidad, la trastienda de la cumbre pareció resolverse con un empate en la altura de las alzas en los zapatos de ambos líderes (según mostraron las fotos) y en la victoria francesa en los demás terrenos. La decisión de París de rechazar a los sin papeles llegados a Italia fue reconocida por el propio Berlusconi cuando afirmó: "No podemos acusar de nada a Francia, porque ha hecho cinco veces más esfuerzo en acogida que Italia, ellos reciben 50.000 refugiados anuales y nosotros 10.000".
El primer ministro italiano caminó con habilidad entre dos fuegos candentes. En el tema migratorio, Berlusconi se sabe prisionero de la política euroescéptica, antifrancesa y xenófoba de la Liga del Norte, autora intelectual de la crisis bilateral pues ideó el truco de conceder permisos de residencia de seis meses a los tunecinos para tratar de facilitar su marcha a Francia.
En cuanto a la economía, los recelos proteccionistas expresados en las últimas semanas por el ministro de Economía, Giulio Tremonti, quedaron demolidos por los datos dados a conocer por el presidente francés, que recordó que el balance de exportaciones e importaciones entre ambos Estados es "deficitario para Francia". Berlusconi y Sarkozy glosaron las virtudes del libre mercado y acordaron poner en marcha una comisión bilateral que impulse la formación de "grandes grupos empresariales francoitalianos".
Frente a la mirada corta y estrecha de los líderes populistas, la sensatez del presidente de la República italiana, Giorgio Napolitano, resonó entre cajas con más fuerza que nunca. "Nada sería más miope, mezquino y perdedor que el repliegue sobre sí mismos de los países miembros de la UE ante el riesgo de flujos migratorios desesperados y masivos en nuestras orillas", advirtió. "Debemos estar a la altura de nuestra responsabilidad como mundo desarrollado y rico, mostrar generosidad clarividente, ser coherentes con los principios y los valores de la solidaridad pero capaces de comprender cuál es nuestro interés, mirando a un futuro que ya ha empezado". Y concluyó: "Nuestros países solo tendrán futuro si apuestan por la unidad de Europa".

El acuerdo Schengen prevé la excepción de la "seria amenaza al orden público"

La libre circulación de personas por la Europa sin fronteras Schengen puede interrumpirse temporalmente en el caso de que se dé "una serie amenaza al orden público o a la seguridad interior", según dice el texto del acuerdo. Los Gobiernos de Francia e Italia propusieron hoy modificar el Tratado de Schengen, que establece la libre circulación de personas, como consecuencia de la actual crisis migratoria por el flujo de indocumentados del norte de África.
Desde que entró en vigor en 1985, y a petición unilateral de alguno de sus miembros, el acuerdo se ha interrumpido momentáneamente por motivo de la celebración de grandes acontecimientos, desde bodas reales hasta importantes eventos deportivos pasando por cumbres internacionales.
Así, por ejemplo, el país que alberga cada año la final de la Liga de Campeones puede suspender momentáneamente el acuerdo y hacer controles en la frontera con su país vecino con el objetivo de controlar el flujo masivo pero puntual de los hinchas de los equipos. Fue esa cláusula de salvaguarda de "seria amenaza al orden público o a la seguridad interior" en la que Francia se amparó para suspender la circulación de trenes desde Ventimiglia hacia el país galo el domingo 16 de abril.

martes, 12 de abril de 2011

El modelo Frances no sirve (Articulo de Timothy Garton Ash)




Sobre el tema de la prohibición del velo islámico integral en Francia por el Gobierno de Nicolas Sarkozy se han producido muchas reacciones. Una de las que más buena impresión nos han causado por las reflexiones que hace para un debate sereno es la del Profesor de la Universidad de Oxford Timothy Garton Ash. Nos parece que incide en un punto que es de gran importancia para entender que es lo que esta sucediendo en estos momentos: el tema de lo que supone en realidad la diversidad en una sociedad que propugna unos valores de tolerancia y de respeto hacia las libertades individuales.



Timothy Garton Ash es catedrático de Estudios Europeos en la Universidad de Oxford e investigador titular en la Hoover Institution de la Universidad de Stanford. Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia. Articulo tomado de la edición digital del diario El País.

Creo que la gente debe tener libertad para publicar caricaturas de Mahoma. Creo que la gente debe tener libertad para llevar el burka. En una sociedad libre, los hombres y mujeres deben poder hacer, decir, escribir, dibujar y vestir lo que quieran, siempre que eso no haga grave daño a los demás.
Por consiguiente, los partidarios de una prohibición del burka como la que entró en vigor en Francia ayer, lunes 11 de abril, deben demostrarnos qué daño hace que las mujeres se paseen con el rostro cubierto. Hasta ahora, han ofrecido tres argumentos fundamentales.
En primer lugar, dicen que el velo que cubre por completo el rostro es una amenaza para la seguridad pública. Jean-Francois Copé, líder del partido de Nicolas Sarkozy, la Unión por un Movimiento Popular, ha mencionado un atraco a mano armada que llevaron a cabo "en las afueras de París unos criminales disfrazados con burkas". Otros hablan de que bajo el burka puede ocultarse un posible terrorista suicida. ¿Pero cuántos incidentes así ha habido? Para los terroristas de Londres y Madrid, la mochila fue un sitio más fácil en el que esconder una bomba. Y, por otra parte, hace muchos años que los manifestantes violentos que provocan disturbios callejeros se ocultan con pasamontañas y que la media (o su equivalente actual) en la cabeza es el uniforme obligado del atracador. Es ridículo sugerir que las menos de 2.000 mujeres que se cree que llevan el burka en Francia, como las menos de 500 en Holanda, constituyen de pronto una amenaza para la seguridad más grave que todos esos hombres encapuchados y con pañuelos que llevan decenios ejerciendo la violencia.
Lo cual nos lleva al segundo argumento: una sociedad abierta requiere que nos podamos ver las caras. Simpatizo enormemente con esta postura. Casi todas las sociedades libres tienen ciertas normas que rigen nuestras apariciones en público: nada de desnudos frontales completos, por ejemplo, salvo en los lugares reservados para ello. Si, desde hace 50 años, llevar el rostro descubierto en público es la norma legal establecida en las sociedades europeas, igual que lo es cubrir las partes íntimas, sería razonable insistir en que quienes deciden vivir aquí la respeten. Sin embargo, aunque nos quieran presentar la ley francesa como algo igualitario y universalista, es evidente que en realidad no lo es.
En 2009, Sarkozy asumió con entusiasmo la demanda de que prohibiera el burka. Y ahora va a ponerlo en práctica en el contexto de la feroz defensa que hace su partido de la laicidad francesa -en especial frente a la invasión del "islam"- y que quedó reafirmada en una polémica reunión celebrada la semana pasada. Además, en estos momentos, importa mucho la posibilidad de recuperar a los votantes que están yéndose a Marine Le Pen y la extrema derecha xenófoba. Es decir, se trata de una prohibición muy politizada, camuflada bajo un fino velo universalista.
El último argumento es que el perjuicio más inaceptable es el que sufren las propias mujeres que llevan el velo. Silvana Koch-Mehrin, vicepresidenta del Parlamento Europeo, dice que el burka es "una prisión móvil". Y es frecuente oír que las mujeres solo se encierran en esa prisión móvil porque sus padres o sus maridos las obligan.
También simpatizo, en un principio, con esta opinión. Cada vez que, en un día caluroso en Londres, veo a una mujer envuelta en una túnica negra que camina detrás de un hombre con camiseta, vaqueros y zapatillas, mi primera reacción es: "¡Qué mierda de injusticia!". John Stuart Mill, que enunció el "principio del daño" clásico del liberalismo, criticaba con pasión "el poder casi despótico de los maridos sobre las mujeres". Pero antes de saltar a esta conclusión, ¿no deberíamos preguntarles a las mujeres? ¿O suponemos, llenos de paternalismo (o maternalismo), que no saben lo que les conviene y hay que obligarlas a ser libres?
Un estudio realizado por el proyecto At Home in Europe, de las Open Society Foundations, que se hizo público el lunes de la pasada semana, muestra los resultados de unas entrevistas detalladas realizadas a 32 mujeres que llevan el rostro cubierto por completo en Francia. Todas, menos dos, dicen que son las primeras en su familia que lo llevan, y casi todas insisten en que lo hacen porque han querido ellas. Varias decidieron llevarlo en contra de la resistencia inicial de sus maridos, padres y madres (las familias tenían miedo de encontrarse con hostilidad en la calle, un miedo razonable. En una parodia tragicómica de las posibles reacciones francesas, a una de estas mujeres -Omera, de 31 años, que vive en el sur de Francia- la amenazó una anciana francesa con unas bolas de petanca).
Muchas entrevistadas describen el hecho de llevar el niqab o el burka como parte de un viaje espiritual, en el mismo tono en el que, antiguamente, una mujer cristiana o judía devota podría haber explicado su decisión de "tomar los hábitos". Algunas explican también que es una forma de protesta y defensa contra un espacio público muy sexualizado y voyeurista: "Para nosotras, es un modo de decir que no somos un pedazo de carne en un mostrador, no somos una mercancía" (Vivi, 39 años, sur de Francia). 
Quizá no nos guste su decisión. Tal vez nos resulte inquietante y ofensiva. Pero es, a su manera, un ejercicio de la libertad de expresión tan respetable como las caricaturas de Mahoma, que estas mujeres, a su vez, considerarán inquietantes y ofensivas. Y en eso consiste una sociedad libre: la que lleva el burka tiene que tragarse las caricaturas; el caricaturista tiene que tragarse el burka.
¿Qué sentirán estas mujeres a partir de la prohibición? Oigamos lo que dice Camile, de París: "¿Por qué voy a tener que quitarme el niqab? No soy una terrorista. No soy una criminal. No soy una ladrona. Yo, que hoy respeto todas las leyes, las leyes de Dios y las leyes de la República, voy a convertirme mañana en delincuente".
Sin duda, existen casos de mujeres -con las que es mucho más difícil hablar- que llevan el niqab o el burka por miedo a los hombres de su familia. Hay que poner a su disposición todos los recursos: líneas de teléfono para hacer llamadas anónimas, apoyo de la comunidad, centros de acogida, facilidades para mudarse y empezar de nuevo. También ellas deben tener libertad para elegir. ¿Pero cómo va a ayudarlas el hecho de prohibir el burka? ¿No es más probable que la reacción de esos tiranos sea encerrarlas aún más en casa?
Como es tan fácil que a uno lo malinterpreten al hablar de este tema, quiero dejar muy clara mi postura. Creo que existen grandes problemas que dificultan la integración de las personas de origen inmigrante y religión musulmana en la mayoría de las sociedades de Europa Occidental. Me parece que hemos cometido graves errores de acto y de omisión durante los últimos 40 años, algunos de ellos en nombre de un "multiculturalismo" equivocado y lleno de relativismo moral. En mi opinión, necesitamos un liberalismo sólido que esté preparado para unas sociedades que ya son multiculturales.
Pero, por el bien de la razón y el sentido común, centrémonos en lo que de verdad importa. Defendamos la libertad de expresión frente a las intimidaciones islamistas violentas. Garanticemos que los hijos de los inmigrantes obtengan una buena educación, aprendan la lengua, la historia y la política del país europeo en el que viven y salgan equipados para hacer un trabajo útil y una plena contribución como ciudadanos. No nos dejemos distraer por una política de gestos fáciles, que, mientras intenta recuperar los votos de los partidos xenófobos de extrema derecha, les está dando legitimidad.
La prohibición del burka es antidemocrática e innecesaria, y lo más probable es que sea contraproducente. Nadie debe seguir el ejemplo francés, y la propia Francia debería dar marcha atrás.

jueves, 30 de diciembre de 2010

Tarragona también reclama el veto a a los inmigrantes incivicos

Alumnos musulmanas de un Instituto de Tarragona en el pleno que aprobó la ilegalización del burka en espacios públicos.

El Ayuntamiento de Tarragona (PSC-ERC) se sumó ayer a los municipios de Salt (PSC), L'Hospitalet de Llobregat (PSC), El Vendrell (CiU) y Badalona (PP) en la petición de que se niegue el permiso de residencia por arraigo y la reagrupación familiar a los inmigrantes con una conducta incívica. El equipo de gobierno anunció que quiere que los informes municipales sean vinculantes en el nuevo reglamento de la ley de extranjería para las peticiones que debe autorizar el Ministerio del Interior.
El alcalde de Tarragona, el socialista Josep Fèlix Ballesteros, aseguró abiertamente en declaraciones a la agencia EFE que «aquella gente que no tenga un comportamiento cívico, que tenga actitudes predelictivas o directamente delictivas, no tiene derecho a la reagrupación familiar». El edil cree que los ayuntamientos conocen mejor que nadie «cómo se genera o se cohesiona la convivencia», ya que cuentan con servicios sociales en cada barrio.
La secretaria de Estado de Inmigración, Anna Terrón, manifestó a EL PERIÓDICO que el Gobierno estudiará que el nuevo reglamento de la ley de extranjería niegue la regularización por arraigo a los extranjeros incívicos. Sin embargo, fuentes del Gobierno declararon a este diario que la reagrupación familiar es un derecho fundamental regulado por la UE y solicitado por ciudadanos en situación de plena legalidad en España. De manera que denegarla a alguien por el incumplimiento de una ordenanza «es absolutamente desproporcionado».

FIN DEL 'BUENISMO
Ballesteros advirtió de que se ha acabado el discurso «buenista» en el que todo son «violines y trompetas, los derechos humanos... » «Eso está muy bien, pero cuando no choca con la convivencia», añadió.

El alcalde de Tarragona considera que ni siquiera es necesario elevar esta medida al pleno: «Solo hace falta una declaración pública de acuerdo y que el Gobierno lo asuma», dijo. La ciudad tiene experiencia en gestión exprés de la inmigración. La prohibición de acceder con velo integral a las dependencias municipales está en vigor desde el mismo día en que el pleno aprobó la medida, el pasado julio.

viernes, 17 de diciembre de 2010

I Estudio sobre las actitudes de los valencianos ante la inmigración de la Fundación Ceimigra

Llegó para quedarse: I Estudio sobre las actitudes de los valencianos a...:

La fundación Ceimigra y concretamente el Observatorio Valenciano de las Migraciones es un referente a nivel metodológico y estadístico en lo que se refiere al tema de la integración social de inmigrantes en la Comunitat Valenciana. Fruto de su trabajo nos presentan este primer informe, se entiende que van a seguir en el futuro con esta linea de trabajo, sobre la actitud de los valencianos de origen acerca del fenómeno de la inmigración y la casuística que genera.
Se trabaja con una muestra de 1117 sujetos a los que se las ha pasado una entrevista sobre diversos aspectos de la percepción que tienen sobre el fenómeno inmigratorio que han elaborado ellos mismos. En mi opinión la importancia de este informe esta en que va a poder ser de gran utilidad como instrumento de trabajo para definir lineas de actuación en lo que a integración social de inmigrantes se refiere y va a abrir con las encuestas que le seguirán una linea de trabajo de gran importancia de cara el futuro.